Syriza es un movimiento emblemático para toda Europa

David Harvey, geógrafo y teórico social angloamericano, ha estado en Grecia a finales de junio con motivo de la semana que le han consagrado los departamentos de geografía y urbanismo de la Universidad Harokopeion, de Pireo. El diario griego de Syriza, Avghi, publicó la siguiente entrevista el 24 de junio de 2012.

David Harvey, Viento Sur, 1 de julio de 2012

En las elecciones del 17 de junio, Syriza ha sido el segundo partido más votado a escala nacional, pero el primero en el área metropolitana de Atenas, el principal centro urbano, donde vive un poco menos de la mitad de la población del país. ¿Cómo explica usted este resultado teniendo en cuenta que la derecha ha triunfado con diferencia en los barrios acomodados, mientras que los partidos centristas, al igual que las capas medias, se han hundido? ¿Hay que recurrir en mayor medida a la geografía marxista?

Sí, no cabe duda de que necesitamos más geografía marxista. No tengo una visión de conjunto de los datos demográficos, pero habida cuenta de la dinámica de la situación, lo más probable es que los centros urbanos se vean más afectados por la crisis que el medio rural, donde sin duda parece posible alguna forma de autosuficiencia alimentaria.

Sin embargo, en la periferia de Grecia el paro es muy elevado.

Sí, pero las estructuras sociales de estas regiones, donde mucha gente trabaja por cuenta propia, donde el coste de la vida es más bajo, hacen que la población dependa menos de los servicios sociales que están cercenando. Incluso es posible que estos electores tuvieran miedo, como me han informado, de que Syriza fuera a confiscarles la casa… No tengo a mano los datos para emitir un juicio sobre la situación, así que razono sobre la base de lo que ocurrió en Argentina a comienzos de la década de 2000, donde el paro masivo afectaba fundamentalmente a las grandes ciudades. El medio rural se vio menos afectado. De modo general, las consecuencias de la crisis golpearon sobre todo a los habitantes de las zonas urbanas. Cuando se contempla el mapa de resultados electorales de Grecia, se observa que Syriza ha obtenido sus mejores resultados en las grandes ciudades, como Salónica y Pireo, y en los barrios obreros de Atenas. Esta distribución desigual en el territorio de los efectos de la crisis no tiene nada de extraordinario, pero necesitamos más datos para poder responder de forma más precisa.

La izquierda radical considera que la crisis es sistémica. ¿Está usted de acuerdo? ¿Presenta la crisis griega, y en su caso hasta qué punto, rasgos específicos? Para los neoliberales, todo se debe a la magnitud y a la estructura del sector público.

Sin duda hay características que son propias de Grecia, como el sistema fiscal, el grado de desigualdad y la ocultación de la deuda durante varios años. Todos estos factores han agravado la crisis, pero en ningún caso la han provocado. La crisis es, efectivamente, sistémica, a este respecto no cabe ninguna duda. Son muchas las razones, todas relacionadas con el funcionamiento del sistema capitalista, que explican por qué el golpe ha sido tan violento y también por qué se manifiesta de una manera tan desigual de un país a otro.

Hay regiones del mundo que no se han visto gravemente afectadas por la crisis. Este ciclo –pues se trata de un ciclo más de la crisis– no ha afectado a América Latina de la misma manera que a Europa. Los latinoamericanos se vieron golpeados por la crisis de los años 2001-2002 y lo que ha ocurrido es que, una vez pasada la crisis, tomaron conciencia del problema. Argentina, por ejemplo, resolvió la cuestión de su deuda, que actualmente apenas representa el 7 % de su PIB, mientras que la deuda alemana asciende al 80 %… En aquella ocasión, varios países que no disponían de reservas de divisas resultaron más afectados, como por ejemplo en el sudeste asiático.

En un nivel más general, lo que comenzó como una crisis del sector inmobiliario, asociada a las “hipotecas basura”, se convirtió en una crisis bancaria. Como había que salvar a los bancos, la crisis se convirtió luego en una crisis de la deuda pública y los países que no disponían de excedentes y que por otro lado afrontaban otros problemas, se encontraron de pronto en una situación difícil. Pero repito que cada caso es particular.

El caso de España, por ejemplo, se deriva de una crisis del sector inmobiliario y no de una crisis de financiación de la deuda pública, como en Grecia. Conviene señalar, de todos modos, que en Grecia el gasto público también estuvo asociado al sector inmobiliario, a las obras públicas y a la especulación inmobiliaria. La deuda creció significativamente durante los preparativos de los Juegos Olímpicos de 2004. Hay ahora toda una retahíla de ciudades, o incluso países, que se han arruinado después de organizar unas Olimpiadas. Por tanto, podemos concluir que la crisis es sistémica, pero que hay otros factores que influyen, que determinan y acentúan la forma que adopta la crisis, pero que no son su causa.

El tema de una de las conferencias que ha dado usted en Atenas es el de “las ciudades como lugar de resistencia y esperanza”. Una de las principales consignas de la derecha griega con motivo de las últimas elecciones fue la de “reconquistar nuestras ciudades”, expulsando a los inmigrantes, a los manifestantes, etc. ¿A quién pertenecen las ciudades a fin de cuentas?

El derecho de cada uno –individuo o grupo– a la ciudad es una cuestión de relación de fuerzas. Son varios los grupos que reclaman su derecho: los especuladores inmobiliarios, los corredores de bolsa, los empresarios… Está claro que en materia de seguridad, varias tentativas populistas tratan de sacar provecho de la situación, prometiendo el restablecimiento del orden y la “reconquista de las ciudades”. Existen distintas versiones de estas tentativas: por un lado, las versiones de derechas, pero por otro también las de movimientos sociales a escala mundial, como por ejemplo el movimiento feminista y el que reclama el derecho a circular de noche (reclaiming the night). Estos también ponen el acento en la seguridad, pero de otra manera. Este derecho es por tanto siempre objeto de negociación, depende de la relación de fuerzas.

La cuestión es a quién apoyamos. Por mi parte, estoy a favor del derecho de la población de renta baja, que hace que funcione la ciudad. Esta población tiene derecho a decidir cómo ha de ser la ciudad que ella mantiene en marcha y que ella hace vivible a costa de duros esfuerzos. El basurero, el tendero, el camarero que sirve al rico la taza de café, la mujer que cuida de los hijos de la burguesía, todos estos grupos están despojados de todo derecho a participar en las decisiones y por tanto sufren todos los inconvenientes de la vida en una ciudad dotada de medios de transporte y viviendas insuficientes. Sueño con que aparezca un movimiento que reivindique la ciudad y que represente a quienes están marginados frente a aquellos que disponen de todo el poder económico, pero no el derecho legítimo a decidir.

¿Piensa que Europa podrá deshacerse un día del yugo de las políticas neoliberales? ¿Están dispuestos los pueblos europeos a exigir la instauración de otro sistema, que descarte la vía de las privatizaciones, de la financiarización y de la gestión de la crisis que impone el establishment europeo? ¿Son viables la zona del euro y la Unión Europea?

¡Son muchas e importantes preguntas! En lo tocante al neoliberalismo, la respuesta depende de cómo se defina. Para mí, el neoliberalismo es un proyecto de clase que pretende concentrar la riqueza en las manos de una capa muy reducida de la población a través de la financiarización y de los demás medios que ha señalado usted. Esta es a grandes rasgos la definición del neoliberalismo desde finales de la década de 1970, que es consustancial a los programas de ajuste estructural impulsados por el Fondo Monetario Internacional, encaminados siempre a salvar las entidades financieras a expensas de las poblaciones.

En el mundo de Keynes se hablaba de la redistribución a favor de los pobres y no a favor de los ricos, como es el caso desde hace 30 años. Y este proceso no se ha visto afectado para nada por la crisis. A lo largo de los últimos cinco años de crisis mundial, los ricos no han dejado de enriquecerse. Lo ocurrido en 1982 en México con el programa de ajuste estructural se repite actualmente en Grecia. La población retribuye a quienes poseen los títulos de la deuda, que no han de pagar nada. No se trata por tanto del fin del neoliberalismo, sino de su continuidad con medios bárbaros. Mientras no se tome conciencia de la necesidad de acabar con este modelo, no creo que se altere su dinámica. Esta toma de conciencia apenas comienza a producirse a una escala más amplia. En Chile, el movimiento estudiantil ha comprendido que aunque Pinochet haya desaparecido, el “pinochetismo” sigue estando ahí y que es esto lo que hay que atacar. Los británicos se quitaron de encima a Thatcher, pero no al thatcherismo.

Creo que Syriza es en Grecia una fuerza política que comprende que no basta con acabar con los aspectos más molestos del modelo neoliberal, sino que hay que poner fin al modelo mismo. Por esta razón, Syriza es un movimiento emblemático para toda Europa. Hemos visto, en efecto, numerosas manifestaciones en las calles de Europa, a los indignados en España, el movimiento de las plazas en Grecia, pero es la primera vez que vemos cómo de ahí emerge una fuerza política que está en condiciones de marcar un rumbo. Hace falta que esto se extienda por toda Europa.

Algo parecido se ha producido, en cierto modo, en Chile con el movimiento estudiantil; un sondeo reciente revela que el 70 % de la población apoya la movilización. En la medida en que un partido se acerca al poder y acumula experiencia política, está en condiciones de formular un discurso alternativo al modelo neoliberal. Lo que me parece tan alentador en el avance de Syriza es que es la primera vez que se produce algo así en Europa. Hemos visto a los partidos socialistas o socialdemócratas tradicionales, como el PS en Francia, moverse un poco, vemos a los laboristas británicos distanciarse muy tímidamente del modelo dominante. Todo esto es positivo, pero ninguno de estos partidos se han opuesto hasta ahora con decisión al neoliberalismo.

28/6/2012

http://www.contretemps.eu/fr/interviews/syriza-est-mouvement-embl%C3%A9matique-toute-leurope-entretien-david-harvey-3

Deixe uma resposta

Preencha os seus dados abaixo ou clique em um ícone para log in:

Logotipo do WordPress.com

Você está comentando utilizando sua conta WordPress.com. Sair / Alterar )

Imagem do Twitter

Você está comentando utilizando sua conta Twitter. Sair / Alterar )

Foto do Facebook

Você está comentando utilizando sua conta Facebook. Sair / Alterar )

Foto do Google+

Você está comentando utilizando sua conta Google+. Sair / Alterar )

Conectando a %s

%d blogueiros gostam disto: