El PCF pierde definitivamente su periferia roja

Jack Dion, Sin Permiso, 24 de junio de 2012

Al correr de las elecciones, la periferia roja ya se había ido volviendo particularmente rosa. El gran lavado se había acelerado en 2007. Esta vez, la época de los bastiones comunistas –aunque rebautizados con el nombre del Frente de Izquierda (FI) – ha acabado pero bien de veras, y no quedan más que algunas manchas bermellón más allá de las vías de circunvalación. De ocho diputados salientes, sólo tres han conservado su escaño: Jacqueline Fraysse en Hauts de Seine; Marie-George Buffet, y François Asensi en Seine-Saint-Denis. De estos tres, sólo Marie George Buffet se vindica de marca comunista. Ha sido derrotado Patrick Braouzec, que se mantenía en Saint-Denis contra el candidato del PS que ha quedado en cabeza. En la primera vuelta ya habían sido eliminados Jean-Pierre Brard en Seine-Saint-Denis; Roland Muzeaud y Marie Hélène Amiable en Hauts de Seine; Pierre Gosnat en Val-de-Marne, en Ivry-Vitry, símbolo histórico que ha basculado.

El fenómeno es aun más interesante de analizar por cuanto llega completamente a contrapié de las previsiones de los dirigentes del PCF. Estos últimos, dopados con el boquete abierto por Jean-Luc Mélenchon en las presidenciales (antes del escrutinio, nadie habría apostado por el 11% al que se llegó) estaban persuadidos de que iría aun mejor en las legislativas, razonando todavía igual que en la época en que las presidenciales constituían los peores resultados electorales del PCF. Era olvidar que Mélenchon, con más de cuatro millones de votos, ha logrado un resultado que los comunistas no habían conseguido desde el 15% de Georges Marchais en 1981 (época en la que comenzó su declive, ininterrumpido desde entonces). En otras palabras, hay un efecto Mélenchon que no se ha reproducido durante las legislativas. ¿Por qué?

En primer lugar porque la inversión del calendario electoral por iniciativa de Lionel Jospin, en 2000, dando la vuelta al presidencialismo de las instituciones, ha convertido las legislativas en un simple voto de confirmación. Los electores de izquierda han votado dos veces por Hollande: la primera, durante las presidenciales, la segunda, con ocasión de las legislativas. Sin duda, puede verse en ello una anomalía democrática, y lamentarla, pero así son las cosas. Combinado con el escrutinio mayoritario, el nuevo calendario electoral impulsa el bipartidismo, que constituye una forma de partido único con dos cabezas, una a la izquierda, la otra a la derecha. La revancha de la historia hace que el PCF, durante tanto tiempo defensor del régimen de partido único en los países del socialismo real, sea una de las principales víctimas de un sistema inicuo.[1]

El Waterloo comunista de la periferia tiene también que ver con razones intrínsecas bastante más profundas. Pese a los sucesivos brochazos de pintura, el proyecto político del PCF es o bien rechazado o incomprendido, sobre todo en las en las clases medias que empiezan a implantarse al otro lado de las vías de circunvalación. Su vínculo con la población es aún más desmadejado que que algunos de sus análisis (sobre la inmigración o la seguridad, por ejemplo), volviéndolo inaudible en los medios populares. Sus fuerzas militantes, si bien siguen siendo importantes, no son más que sombra de lo que fueron. Por último, sus cargos electos se ven afectados por el límite de edad, a falta de renovación. En este terreno, el PCF puede elegir entre una muerte rápida (presentando nuevas cabezas) o una muerte lenta (creyendo salvar los muebles presentando prejubilados en potencia).

La derrota del PCF no debe sin embargo hacer olvidar los muy alentadores resultados de Jean-Luc Mélenchon en la periferia durante las presidenciales. Desde luego, han estado en buena medida dominadas por François Hollande. Pero el candidato del Frente de Izquierda, si bien no ha logrado sus objetivos, ha conseguido un resultado que atestigua la existencia de una corriente más radical a la izquierda del PS, desde el momento en que no lleva la marca del PC histórico.

Ahora bien, la dinámica de las presidenciales se ha apagado desde el momento en que se ha pasado al estadio de las legislativas. Cada uno de los partidos que componen el Frente de Izquierda ha vuelto a su espíritu de tenderete, y el PCF se encuentra en la casilla de salida. El porvenir de una corriente política a la izquierda del PS no se encuentra forzosamente bloqueado, pero si quiere ser símbolo político de ella, el Frente de Izquierda deberá lograr una consistencia que aun no tiene, y nadie sabe si un día la tendrá.

Nota del tr. [1] El autor juega con la semejanza de la pronunciación entre «unique» («único») y «inique» («inicuo»)

Jack Dion es director adjunto de la redacción del semanario Marianne y crítico de teatro.

Traducción para http://www.sinpermiso.info: Lucas Antón

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